Clorpirifós en La Valcuerna, Arba de Luesia, Flumen, Clamor Amarga y Noguera Ribagorzana

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) presenta su último informe anual sobre la Red de Control de Plaguicidas. Este estudio recoge el trabajo desarrollado durante 2013 para el control y vigilancia de la contaminación de origen agrícola en las aguas superficiales de la Cuenca del Ebro. Para ello, se han analizado 25 sustancias diferentes en 23 puntos de muestreo, con una frecuencia de cinco tomas anuales.

Los resultados de los 2.489 análisis efectuados indican que se han registrado incumplimientos de las normas de calidad ambiental en cinco estaciones. Además, sólo en 253 de estas analíticas (un 10,2 por ciento) se ha detectado presencia de algún plaguicida, al menos en niveles que pueden ser comprobados en laboratorio.

El informe, realizado por octavo año consecutivo, ha sido elaborado por el Área de Calidad de las Aguas de la Confederación Hidrográfica del Ebro y da cumplimiento a la Directiva Marco del Agua, que obliga a los Estados miembros a establecer estaciones de vigilancia para el control de la contaminación causada por sustancias peligrosas aguas abajo de sus puntos de emisión.

También atiende a las exigencias relativas a las normas de calidad ambiental para sustancias prioritarias y para otros contaminantes, con el objetivo de alcanzar un buen estado químico de las aguas superficiales.

La Confederación Hidrográfica del Ebro cuenta en la actualidad con varias redes de vigilancia, entre las que destaca la especializada Red de Control de Plaguicidas, que permite realizar el seguimiento de la contaminación de origen agrícola o difuso, y la Red de Control de Sustancias Peligrosas, para el control de la contaminación de origen industrial o puntual.

Además de estas redes específicas, la CHE dispone de redes generales de calidad, con toma periódica de muestras de agua y con analizadores en tiempo real (como la red SAICA), con las que realiza desde hace tres décadas un control sistemático de las aguas superficiales y, desde los años 90, de las masas de agua subterránea.

La red SAICA también recibe los datos de calidad de aguas de la Red de Indicadores Ambientales del Delta del Ebro (RIADE), un sistema de control en el bajo Ebro y en la zona del Delta que permite monitorizar los caudales y su calidad para conocer el estado de las aguas y su evolución futura.

Como novedad, dado que la agricultura en el Delta del Ebro es una de las principales actividades económicas, la Confederación ha decidido incorporar análisis de plaguicidas entre los meses de julio y septiembre en dos puntos de la red RIADE, uno ubicado en el bombeo de l´Ala (margen derecha del Delta) y otro en el canal de Illa de Mar (margen izquierda del Delta).

La CHE ha solicitado a las comunidades autónomas que informen sobre los plaguicidas que consideren de uso extendido, para su posible control en esta red.

RESULTADOS DE LOS MUESTREOS

El estudio incluye los 23 puntos de muestreo de la red, la mayoría ubicados en tramos de río que recogen las aguas de escorrentía de las zonas agrícolas; los resultados más relevantes; y la evolución temporal de la concentración total de plaguicidas cuantificada en cada estación de muestreo. También se han analizado los plaguicidas presentes en aguas captadas para la producción de agua potable.

En las conclusiones, el informe alerta de cinco puntos de muestreo donde se han detectado incumplimientos en 2013 (dos menos que el año anterior). En concreto, se superó la concentración media anual por Clorpirifós en barranco de La Valcuerna, en Candasnos (que también sobrepasó por Terbutilazina); en Arba de Luesia, en Tauste; en Flumen, en Sariñena; en Clamor Amarga, en Zaidín; y en Noguera Ribagorzana, en acequia de Corbins.

Además, excepto en Arba de Luesia en Tauste, en los cuatro puntos restantes se superó en uno o dos muestreos la concentración máxima admisible por Clorpirifós.

Las estaciones donde se ha obtenido un mayor nivel de plaguicidas son las de barranco de La Valcuerna, en Candasnos; Flumen, en Sariñena; y Clamor Amarga, en Zaidín. Y, en menor medida, en Arba de Luesia, en Tauste;  y Jalón, en Grisén.

La Confederación Hidrográfica del Ebro ha analizado también la presencia de plaguicidas en las estaciones que controlan puntos donde se capta agua para abastecimiento (red ABASTA). Para ello, en 2013 se tomó una muestra en 120 estaciones (la red la componen 135) para analizar la presencia de 29 sustancias.

Los resultados por encima del límite de cuantificación fueron pocos, un 1,8 por ciento y en un único caso, en Matarraña en Maella, la suma total de plaguicidas de un análisis fue superior a 500 ng/L.

Hay que destacar que estos límites no son de obligado cumplimiento para el agua bruta y que con un tratamiento de potabilización adecuado el agua de consumo humano queda exenta de plaguicidas.

Por último, como novedad en 2013 se han analizado plaguicidas en dos puntos de la red de indicadores ambientales del Delta del Ebro (RIADE), representativos de los retornos de riego de los regadíos circundantes. En concreto, se han tomado tres muestras en el bombeo de l´Ala (margen derecha del Delta) y otras tres en el canal de Illa de Mar (margen izquierda del Delta).

Así, de los 43 plaguicidas analizados en los muestreos realizados entre julio y septiembre de 2013 en los dos puntos de la RIADE, tan sólo se han detectado 5. Sin embargo, se ha incumplido la concentración media establecida para Clorpirifós en las dos estaciones, así como la concentración máxima admisible en dos análisis.

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